Impresionismo

lunes 20 de junio de 2011

 

Esa tarde era más que especial, no hacía ni frío, ni calor. A lo lejos se escuchaba agua cayendo de la fuente, haciendo un perfecto juego con la brisa que acariciaba los árboles. ¿Música, a algún locutor excéntrico, qué escuchaba la otra persona?, quizás alguna canción que le trajera la paz para calmar su ansiedad.

Y de pronto apareció. No sabía si era un sueño, una ilusión o la realidad que al fin materializaba la figura de su anhelo. Se levantó, sus ojos brillaban y por primera vez en mucho tiempo, su sonrisa iluminaba el paisaje que parecía salir de un cuadro de Monet.

Sin figuras definidas y con trazos difusos las dos paletas de colores al fin se encontraron. Una esperando la otra, la otra sin saber si esperar o no. Así un tímido saludo se convirtió en la puerta que abriría el espacio para un nuevo lienzo, que dos almas al encontrarse darían color.

(Muy al margen de este pequeño intento de regreso a la escritura, agradezco a todas las circunstancias que me hicieron decidir escribir otra vez, espero hacerlo más seguido)

1 utopías:

Anónimo dijo...
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