Después de un arduo día de trabajo y clases, Gustavo iba de camino a casa de Sandra para recogerla y llevarla a compartir un poco de su quehacer periodístico como enviado especial a Querétaro a un seminario sobre problemas políticos y sociales; ella como estudiante amaba la política, le encantaba lo relacionado con el periodismo y se encontraba muy ilusionada por el hecho de compartir tantas cosas con la persona que quería.
Ella bajó rápidamente las escaleras de su casa para encontrarse con Gustavo, los dos se vieron y se saludaron muy tiernamente...
- ¿Estás lista?
- Claro, y muy emocionada, el cartel que asistirá se ve muy interesante, me ayudará en mi investigación, gracias por invitarme.
- Gracias a ti por venir, me da gusto que estemos juntos....
El auto arrancó lentamente y poco a poco los suburbios de la cuidad se perdían, tras una noche tranquila el auto se adentró en la carretera, que aunque oscura y soltaría gozaba de un misticismo esplendoroso. Los dos conversaban mientras oían ritmos tranquilos que acompañaban cada una de sus palabras, palabras de enamorados, palabras que no dicen nada y que expresan mucho, el lenguaje que sólo dos personas que se quieren comprenden.
La bella ciudad de Querétaro parecía tranquila, segura, taciturna, ideal para una pareja que busca poder compartir vida, experiencias, recuerdos, y el placer de estar juntos. Aunque ya era tarde, los dos caminaron por el centro de una hermosa plaza, la luna y las estrellas parecen cobijar a la pareja que se pasea por las calles admirando la arquitectura, la noche, el cielo, y cada detalle que vuelve ese momento inolvidable.
Entran a un restaurante, piden algo ligero de cenar; una sábana de res, un filete de pescado, velas, una luz tenue y vodka acompañan la velada. Cuando parece que nada podría ser más perfecto el sonido de unas cuerdas de guitarra toca una melodía suave, algunas parejas bailan al lado de las mesas, el cantante cambia de melodía a "Te amo" de Franco de Vita; Gustavo y Sandra se levantaron a bailar y al mirarse a los ojos decidieron que esa sería "su canción" de ahora en adelante.
La velada había resultado perfecta, la cena deliciosa y la compañía magnífica. Los dos se tomaron de la mano, y se dirigieron al hotel admirados por el paisaje, y lamentándose de no poder quedarse más días en ese lugar.
Al llegar al hotel, él cordialmente pidió dos habitaciones para que ella no se sintiera incómoda ni obligada a nada; ella al ver su gesto, sonrió, se sintió segura y regresó la llave de su cuarto.
- Una habitación solamente, gracias.
Los dos subieron a al cuarto que gozaba de una increíble vista, una mesita de centro tenía una canasta de frutas que habían dejado amablemente los jefes de Gustavo como forma de bienvenida a su nuevo puesto.
Los dos comieron y disfrutaron de su compañía, él se recostó sobre la cama, ella jugueteó con él y se acomodó en sus brazos, entre risas y cosquillas, los dos dejaron de poner atención al televisor y se centraron en mirarse a los ojos, él la beso tierna y suavemente, ella contesto el gesto y recorrió con su dedo índice sus labios. Él la tomó entre sus brazos y le susurró al oído "te adoro... ¿Estás bien?", ella contestó "Sí....."; tembló entre sus brazos y le dijo cuanto lo quería, y lo maravillosa que había sido la velada, ella se aferró a su cuerpo, él la atrajo hacia sí con fuerza, los dos corazones latían al unísono....la noche caía y dejaba que los dos enamorados se dejaran llevar....
El día llegó, su teléfono celular anunciaba que la hora de levantarse había llegado, él la contempló durante algunos minutos, se veía tan bella al amanecer, sus labios tan sensuales y su cuerpo tan perfecto que no quería levantarse, en ese momento ella despertó, cuando abrió los ojos vio la figura de Gustavo contemplándola, sintió que su corazón latía con mayor fuerza.
- Te amo chaparrita, eres hermosa, no hay palabras que alcancen a expresar todos los hermosos sentimientos que me envuelven en este momento
Ella se acercó y lo besó, ese beso de la mañana que sabe como ningún otro...
- Quiero que así sean todos los días de mi vida.... despertar a tu lado y contemplarte dormida, abrazarte, protegerte, estar ahí para ti.
Después de ello, los dos se alistaron para irse al seminario. Él del lado de la prensa, ella desde su butaca como espectadora, ella lo contemplaba embelesada, se veía tan guapo, tan profesional, se sentía parte de todo eso, de él y de su vida. Al terminar la ponencia ella se acercó para conseguir algunas entrevistas para su programa de radio, él rescababa la mejor información para mandarla de inmediato al periódico.
Después de una hora, el teléfono celular de Gustavo sonó, una gran felicitación de su jefe inmediato lo hizo sonreír, era su nueva vida, se encontraba haciendo lo que más le gustaba y al lado de la persona que más quería.
Ella se sentía muy bien, enamorada de él, de su carrera, de su profesión y admirándolo como a nadie. Los dos se encontraron a la salida, caminaron y subieron al auto, ella tomó la mano de Gustavo que dirigía la palanca de velocidades, él le hizo una caricia y sonrió. Los dos siguieron el viaje sólo comunicándose a través de sus manos, disfrutando del paisaje y de la música, la ciudad se aproximaba poco a poco. Llegaron a la casa de ella, afuera del gran portón negro que separaba su privada del resto del fraccionamiento, se despidieron con un beso dulce.
Sandra corrió a alistarse para ir a la escuela, pero se detuvo un momento en su cama llena de felicidad a pensar en lo que pasó durante ese viaje, y llegó a la conclusión de que había pasado la mejor noche de su vida. Gustavo condujo hacia el periódico, pero no dejó de pensar en aquella noche inolvidable, esos instantes compartidos que se quedarían grabados en su corazón como el inicio de su nueva vida profesional y sentimental.
Inexplicablemente ya se extrañaban, el pensamiento se convirtió en uno solo, y los dos fueron felices al pensar que sólo unas cuantas clases y unos cuantos artículos de trabajo los separarían durante unas horas, para después poder volver a estar juntos...