Después de varios días de mucho trabajo, Marina decidió que era hora de ponerse de nuevo en contacto con sus amigos. La mejor forma que se le ocurrió fue conectarse al mensajero instantáneo a través de Interet.
Tras unos cuantos clik`s descubrió a una amiga de la infancia, que actualmente radica en el estado de Nuevo León, a una compañera de la Universidad, y varias personas simplemente conocidas.
Sin embargo, su rostro cambió cuando una pequeña ventana de conversación le anunciaba el saludo de Jorge…
Jorge era su exnovio, ella lo había querido mucho, aunque en la actualidad ya no era importante (o por lo menos eso creía), fue inevitable la sensación de curiosidad y nerviosismo que la invadió; por ello decidió contestarle…
- ¡Hola!
- ¿Cómo estás?
- Muy bien. Gracias por preguntar. ¿Y tú?
- También... -contesto él (ella infirió que la conversación terminaría ahí , no sabía si continuar o no)
Marina y Jorge tuvieron una relación relativamente corta, pero intensa, ellos cursaban el tercer semestre en la Universidad cuando se conocieron, en menos de una semana se hicieron novios, él vivía con un par de amigos, en un departamento cercano a la escuela en el que disfrutaban de comidas, de fiestas hasta el amanecer, películas y muchos secretos albergados en esas cuatro paredes.
- Perdón por esa repuesta cortante, es que estoy medio apurado con el trabajo –contestó Jorge
- No te preocupes. -contestó Marina
- Sinceramente no pensé encontrarte aquí… hace tanto tiempo…
- Sí, parece mucho ¿no? A pesar de que ha pasado únicamente un año.
- Deberíamos de vernos para platicar. ¿Qué te parece? -dijo Jorge, desde su lado del monitor, impaciente por conocer la respuesta.
- Por mí está bien. ¿Cuándo crees tener tiempo? –contestó ella, con una sensación de vacío en el estómago
- El próximo domingo. ¿Y tú?
- Creo que sí puedo. –algo en el fondo le decía que no debía, porque sabía que al estar juntos podría añorar los viejos sentimientos que quizás aún permanecían ocultos.
Jorge tenía una novia desde hacía tiempo. Marina, se encontraba intentado olvidar a una persona con la que estaba saliendo y con la que hacia pocos días había hablado, su decisión fue no hacerse más daño y simplemente olvidarlo.
-Entonces, ¿El domingo?
-Sí, está bien.
-¿Te parece si te invitó a comer a mi depa? Podemos ver nuestra película favorita. –preguntó Jorge, invadido por la emoción de poder volver a compartir un momento con ella, por disfrutar una vez más de su sonrisa y de sus enormes ojos negros que lo veían con ternura, una ternura escondida que él jamás pudo olvidar.
-Sí, está bien. –contestó ella, no sabía por qué lo había consentido, lo único que le quedaba claro es que en ese momento era lo que quería. – Y, ahora, ¿En donde vives?
- Como a dos pasos de donde vivía antes. Jajaja
- Ok. Y.. ¿En donde nos vemos? – contestó ella, recordando su noviazgo, cuando al terminar las clases, el lugar de encuentro era un pequeño jardín cercano a la escuela en donde yacía una fuente circular, aguardando el momento de su llegada.
- ¿Te parece la fuente del jardín? –contestó Jorge, como si hubiera leído su pensamiento.
- Sí… está bien… entonces... ¿Nos vemos el domingo?
- Sí, ¿Ya te vas? –preguntó un tanto preocupado, pensando que tal vez Marina se estaba arrepintiendo.
- No. Soló lo confirmaba.
- Bueno, menos mal.
Pasaron unos minutos y ninguno de los dos se atrevió a escribir nada. Los dos estaban muy pensativos. Mariana pensaba en él, en su sonrisa y lo bien que la pasaban juntos, en sus labios, y en la seguridad que sentía a su lado. Jorge pensaba en lo hermoso que sería volver a escuchar su risa, sentirla cerca. Pero. ¿Qué estaba pensando? él tenía una novia a la que amaba, ver a Marina sería simplemente una charla d entre amigos.
- ¿Recuerdas que una vez comenzamos a formar una historia por messenger? – preguntó Jorge, esperando la respuesta de Marina.
- Sí, pero la verdad ya no recuerdo de que se trataba. – contestó Marina mintiendo. Lo recordaba y perfectamente, pero también recordaba que las pláticas por Internet no le gustaban.
- Vamos a intentarlo ¿no? Yo recuerdo que era divertido.
- Está bien. –contestó ella.
- ¿Cómo comenzaba?
- Mmm. Yo te decía que llegaba tu exnovia a tu departamento.
- Cierto. Ella llega al departamento de él. Platican sobre diversos temas, comen y se la pasan muy bien. Él la invita a su sillón para escuchar un poco de música. Algunos ritmos raros que poco a poco bajan de intensidad.
- Ella se acerca a ti, para preguntarte por la portada de un disco.
- A él no le es indiferente. –contestó, no sabía si debía cambiar su modo impersonal y dirigirse directamente a Marina.
- Él desliza un poco una mano detrás de ella para "tomar un disco" – continúa Jorge, quien hace ese comentario para leer la reacción de Marina. Marina dudo por un momento contestarle, pero después piensa que será divertido.
- Ella se acerca y roza su mejilla con la de él.- contesta Marina, sin saber si fue lo que era correcto que lo expresara.
- Él gira su cabeza para besar sus labios –responde Jorge, imaginándose el momento, con tanta claridad que cree sentir su boca junto a la de Marina.
- Ella responde el gesto y coloca sus brazos alrededor de su cuello. – contesta Marina recordando sus brazos fuertes y cálidos.
- Él imita el movimiento deslizando sus labios a su cuello… – escribe Jorge recordado el aroma de Marina, una esencia dulce y delicada, tal como su piel y respiración... - La toma por la cintura y la recuesta en el sillón.
- Ella lo besa y desliza su mano por debajo de su camisa. – imagina Marina, piensa que aunque su relación fue pasional, nunca llegaron más lejos de simples caricias.
- Él disfruta del beso y de sentir el calido cuerpo pegado al propio, acaricia despacio la entrepierna de ella por debajo de su falda, ambos corazones laten con fuerza. -Jorge imagina cómo sería tocarla en verdad, recorrer su cuerpo con sus manos y sentir su tibia piel.
- Ella hace lo mismo, la temperatura se eleva y pasa sus manos por el pecho de él. - responde Marina encontrando en las líneas del mensajero un gusto que no había descubierto, la forma de expresar las cosas que le gustaría que pasaran, pero que jamás se atrevería a decir.
- Él la toma con fuerza por la cintura, la levanta despacio y gira su cabeza a la habitación que yace en el fondo. –Contesta él, pensando que Marina esta vez ya no le contestará, siente que su sangre fluye más rápido y su calor corporal aumenta.
- Ella le susurra al oído. ¿Quieres continuar?
- Él de forma decidida asiente con la cabeza, y al mismo tiempo le pregunta ¿Tú?
- Ella le dice que le de un minuto. – Escribe Marina, no sabe si debe continuar con esta fantasía, después de todo, lo vería el domingo, y no quería darle ideas, además si cuando eran novios esas cosas no le pasaban por la cabeza. ¿Qué sucedía ahora?
- Él en su interior piensa que un minuto será demasiado tiempo. – contesta Jorge pensando que en realidad lo es, la imagen pasa por su cabeza y no puede evitar fantasear con la idea de que algo así suceda el día de su cita. – Piensa que ella tal vez ahora se ha arrepentido.
- Ella toma su bolso y entra al cuarto. – Relata Marina, ella piensa en tantas cosas que le podría escribir, ¿Seguir con el juego o no? pero, ¿Cómo podría parar si ansiaba conocer el desenlace de esa historia? Continuaría… - Ella, que pensaba que algo así podría ocurrir se alista para lo que imagina, puede pasar. Utiliza lencería de color pastel que caracteriza su inocencia y ternura. Se mira al espejo y pone brillo en sus labios, rocía su cuello y pecho con el perfume favorito de él, esta vez quiere sentirlo cerca. Una dulce voz que cambia de entonación a sensual le dice “entra al cuarto…”
Jorge, muy sorprendido por su respuesta, se pregunta si acaso ella lo deseará de la misma forma en la que él la desea. Piensa en sus brazos, sus labios, su hermosa figura delgada, sus manos recorriendo su piel tocando su pecho y todas esas partes que no pudo acariciar sin el molesto ropaje del que ella nunca permitió despojarla.
- Él sigue la indicación y se recuesta en la cama, ahora posee una idea de lo que pasará. -Contesta impacienta por saber qué siente ella detrás de ese monitor que le impide tomarla en ese mismo instante con esas ansias y respuestas fisiológicas que su cuerpo demanda con la sola idea de lo que cuentan las palabras detrás del ordenador.
- Ella camina hacia el umbral de la puerta lentamente, y él sólo alcanza a ver su cara.
- se ve tan linda como la recuerda y espera apacible a que entre a la habitación totalmente.
- Ella ha salido completamente, si cuero está cubierto por un corsé de encaje con broches por detrás y una pataleta rosa.
- El cuerpo de él se estremece de pies a cabeza y lanza una sonrisa de complicidad que busca aparezca en el rostro de ella. – Contesta Jorge sintiendo que lo invade una ráfaga de fuego que lo quema por dentro.. –Le pide que se acerque con un suave movimiento de cabeza dejando un lugar a su costado para que ella se recueste.
- Ella con paso delicado se acerca y se sienta a su lado, su cuerpo tiembla. – contesta Marina mientras piensa que algo extraño le sucede ¿qué está pasando? se pregunta. ¿Por qué de pronto su cuerpo reacciona de una forma que nunca antes había imaginado? Siente calor, su corazón late más fuerte de lo normal y desea que no exista una computadora que sirva de intermediaria, ella quiere tenerlo en su cuarto en ese momento.
- Él se levanta y la toma por los hombros para colocarla debajo de su pecho, besando nuevamente su cuello y labios.
- Ella quiere sentir la piel rozando la suya, pero no sabe si deba dejar que él tome el siguiente paso.
- Él desliza sus manos debajo de la blusa de encaje y roza delicadamente sus senos.
Marina, al leer eso, se queda sin palabras. ¿Cómo puede escribir algo así Jorge? ¿Él quiere hacerle eso? Y en el fondo ¿Ella en verdad no desea que suceda? Marina es estudiante de comunicación y sabe perfectamente el significado de las palabras y las connotaciones que pueden tener. En ese momento ella estaba siendo testigo de su poder, las palabras provocaban que ella se sintiera extasiada y con la necesidad de tener a Jorge en sus brazos y sentir los besos y caricias que le relataba en el cuento que ambos construían.
- Ella desabrocha su pantalón e intenta con un movimiento lento deslizarlo.
- Él colabora con el intento de ella y permite que la prenda deslice con mayor facilidad. Poco a poco desliza la blusa fuera del calido cuerpo de ella.
- Ella roza sus piernas con las de él, quiere sentirlo todavía más cerca, y desliza sus manos por la espalda baja
- Él siente su calor y comienza besar el resto de su cuerpo. Poco a poco desliza su mano derecha entre las piernas de ella.
- Ella, resbala las manos por su espalada y le quita la camisa
- Él poco a poco desliza su mano por debajo de su tierna y ahora muy sensual pataleta rosada, ella está… - responde él intentado desentrañar el misterio que le produce el pensar que sentirá Marina en esos momentos ¿Se sentirá igual que él?
- Muy nerviosa y se pregunta qué pasará por la cabeza de él. – escribe Marina volteándole la interrogante.
- Él toma la prenda íntima y la echa fuera de tan bella figura, al mismo tiempo besa los labios de tan linda mujer
- La temperatura de los dos cuerpos es inconstante, pero cada vez más intensa, ella se da cuenta que el calor de los dos cuerpos poco a poco se nivela, hasta alcanzar el mismo punto de ebullición. - Él la toma por el torso y la pone justo debajo de su ser, con las piernas abre ese arco delicado que forma la intimidad de la mujer. – escribe Jorge casi sin aliento entrando en una especie de trance que le da la necesidad de tocar y amar, pero no precisamente a su novia, sino a aquel ahora objeto de oscuro deseo y prohibición, Marina.
- Ella duda en aceptarlo. Finalmente lo besa delicadamente y con la mano temblorosa comienza a deslizar su mano por su espalda para quitar la única prenda que divide la fina línea para que los dos cuerpos se unan. – Marina se encuentra en un estado parecido, su respiración se entrecorta y acelera. Siente unas extrañas pulsaciones. Ya no hay marcha atrás quiere continuar y desea seguir sintiendo tras los fríos botones de su teclado. – Ella se mueve lentamente tocando con su cuerpo el de él y su respiración aumenta.
- El roce de la intimidad mutua es inminente, él siente ese punto tan sensible en ella que lo ve reflejado en sus gestos.
- Ella se muerde el labio y deja sonar un pequeño quejido de placer, al mismo tiempo busca que el estimulo sea igual de intenso para los dos.
- Sin lugar a dudas lo es, el cierra los ojos para sentir con mayor intensidad ese momento y toca con sus dedos delicadamente la misma parte que segundos antes tocaba con su miembro. (¡Qué intenso!, muchas de las sensaciones descritas suceden ahora mismo en mí) – acota él.
Marina ignora el comentario y continúa:
- Ella lo permite e intenta demostrar con su lenguaje corporal lo que le gusta y lo que causa un poco de dolor, pero un dolor placentero que no quiere que termine.
- Él continua y toca ese punto tan sublime que de inmediato desata una descarga de adrenalina en ella, el placer es evidente
- Ella toma con su mano el sexo de él e intenta estimularlo y él. – Contesta Marina, a partir de este momento ya no hay distinción entre lo que escribe en el Messenger y lo que siente, quiere tocar y quiere sentir, quiere vibrar. La frase de la película “El libro de cabecera” que enuncia “El olor del papel blanco es como el aroma de la piel de un nuevo amante” por fin comienza a tener sentido, aunque no sea literal y ahora tiene un millón de significaciones.
- Él asiente con un gesto placentero demostrando que un sentimiento hedonista lo invade. Mueve en forma circular los dedos que contacto tienen con el sexo de ella, ella simplemente disfruta de tan extraordinaria sensación, y responde tocando con mayor fuerza el sexo de él.
- Ella lo mira a los ojos y nota su expresión de placer, pero sabe que debe disminuir el ritmo o terminaran haciendo el amor. – Escribe Marina, cuando por fin un poco de cordura la invade al ver una gota de sudor que cae en el teclado.
- Él entiende el mensaje, pero le resulta imposible dejar de oír esos sublimes gemidos que ella lanza cuando él toca su sexo con suma delicadeza – Responde Jorge, él no quiere parar, y continúa…--al sentir la humedad de su sexo, al incrementar el contacto con él, él no puede parar.
- Ella no quiere parar y le dice: “hazme tuya…”
Jorge una vez más se queda pasmado, no puede dar crédito a lo que lee, ¿Cuántas veces no rogó porque ese sueño se hiciera realidad? y ahora estaba tan cerca y a la vez tan lejos. Como siempre platónico e inalcanzable.
-Él lo pensaría un par de segundos y diría: “Estás segura”
- Quiero sentirte cerca de cualquier forma. – Respondió Marina, sintiendo una ráfaga de placer en su cuerpo. La conversación comenzaba a personalizarse.
- Él volvería a preguntar. ¿Eso es un si o un no?
- Quiero que estes cerca y me acaries, sentir tu protección y tu alma...
- Él la toma por la cintura y la acerca a su cuerpo. El calor sigue ahí. Poco a poco acaricia por completo el cuerpo de ella.
- Ella gira y queda encima de él, y le pide que intente tomar una posición diferente...
- Nuevamente el sexo de ambos posee contacto la sensación reactiva el calor y ella...
- Se balancea suavemente encima de él y siente cada vez una sensación má intensa.
- La temperatura se dispara nuevamente y el disfruta el movimiento hasta su mas intima fibra. (¿Qué sientes ahora?) – acota él, quiere saber que reacción tiene ella, cómo se siente, si siente el mismo nivel de excitación que él.
- Qué complejo, ganas de que estés aquí. —responde ella.
- Sabes, después de está plática quisiera que ya fuera domingo.
- Yo también. – Responde Marina más llevada por el deseo que por la razón. - ¿Ya te fijaste qué hora es? – escribe Marina intentado cortar la conversación.
- Sí, y yo tengo que entregar mi proyecto de Tesis en dos horas.
-Descansa. – aunque ella sabía que cuando apagara la computadora no descansaría precisamente, imaginaria momentos de su conversación y nuevamente desearía que él estuviera ahí, acompañándola en esa fría y oscura velada.
- Tú también descansa, nos vemos el domingo. – aseveró él para confirmar la cita.
- Gracias, hasta el domingo –contestó ella.
- A las tres el domingo – puntualizó, con una sonrisa en la cara.
- Chao – se despidió ella poniendo el la pantalla un simpático muñequito que decía “Bye” en contraste con todo lo que había ocurrido y que en unos momentos no habría más testimonio de ello.
Inmediatamente apareció en la ventana de él: “Marina aparece como No conectado, recibirá los menajes que le envíes cuando inicie sesión” Él también cierra su Messenger y apaga su ordenador, y aunque en el cuento no hicieron el amor al cien por ciento, se pregunta si el domingo que se vean, algo de esa pasión renacerá.