La realidad a veces se vuelve tan monótona y tan vacía que las personas prefieren inventar un mundo alterno, en el que las cosas que más anhelan sean posibles, sin llegar claro a ningún lugar. Decir verdades cuesta, y cuesta demasiado, lo irónico es que las decimos cuando esperamos que el estatus quo cambie y el romántico final se vuelva realidad.
He dejado de ser la niña que cree en los cuentos de adas, para convertirme en la mujer que no encuentra finales felices, en donde siempre hay un pero y en la que su peor enemigo es ella misma. Todas esas mentiras no han sido para nadie más, sólo para ella, convitiéndose día a día de que el pasado es pasado, pero que está más vivo que el mismo presente.
¿Cómo solucionarlo? No tengo idea, sólo sé que esta noche no me importa derramar más lágrimas por aquella persona por la que no quise hacerlo en su momento... quiero llorar porque no esta conmigo y porque jamás lo estará... porque extraño sus besos, sus caricias sus palabras... lo extraño completamente. Sé que algún día alguien más llegará, pero al menos sé que ahora no puedo con otra relación... creo que es el momento de aceptar el duelo, el dolor, vivirlo y dejarlo ir...
