Ahora queda un último suspiro al aire de verano, las cosas que dejamos de hacer como ordenar nuestro cuarto o simplemente pedazos pendientes del pasado que aún marcan un futuro incierto.
Más que un nuevo semestre en el querido colegio, es el último, ese pequeño paso que daremos de un momento a otro para ser las personas del mañana que siempre soñamos o quisimos ser. Dejar de lado la comodidad que nos brindaba el decir “soy estudiante”, los descuentos y la alegría de decir con la frente en alto “Soy Universitario”.
A pesar de que las materias se acaben, seguirán requisitos y retos como la tesis tan temida para algunos estudiantes. Por mi parte he de decir que la Universidad
me ha brindado las más grandes satisfacciones en mi vida: muy buenos amigos, grandes satisfacciones como estudiante y profesionales, grandes historias de locura, amor y diversión encerradas en ese espacio abierto.Oportunidades de compartir, de sentir que por fin encajo en algún lugar, ser muy, pero muy feliz y poder aportar algo de mis conocimientos a otras personas.
Estas son oficialmente mis últimas vacaciones como estudiante, en lo personal me divertí con las personas más importantes de mi vida. Ahora sólo me queda respirar y pensar que lo que viene es aún mejor, que me esperan muchos nuevos retos y muchas nuevas satisfacciones, que falta mucho por hacer, pero que todos podemos hacerlo sea cual sea el camino que tomemos.
Si tuviera que pensar en un título para el siguiente semestre le pondría: de reflexiones, para sentarse y ver que nos falta a cada uno para ser las personas que siempre quisimos ser, para realizar todos nuestros sueños y anhelos más preciados.
Después de este semestre, una parte de mi se despide de la Universidad, pero otra siempre estará ahí, se quedará con mis sueños que se transformarán en realidad y permanecerá con todos los recuerdos más felices de mi vida, amores pasados, aquellos que no volverán, que se quedarán en la máxima casa de estudios como aquellos que soñaban y veían futuros inciertos, pero inquietantes, que en algún momento se convertirían en realidad.
La preparatoria terminó con la promesa de dar lo mejor en la Universidad, como personas y como estudiantes. Hoy en día puedo decir que muchos de nosotros estamos contentos con lo que hemos logrado, pero que sabemos que tal vez pruebas más duras nos esperen.
Quizás algún día nuestros caminos se vuelvan a juntar… todos contaremos experiencias y puede ser que algunos amores vuelvan a renace, ahora creo que es tiempo de darse un aire, un suspiro, y pensar en qué nos falta ese semestre para concluir nuestra vida como estudiantes, pensar en los profesores, padres y amigos que nos dieron fuerzas, esperanzas y su apoyo incondicional, este post es para todos ellos que nos brindaron un poco de su ser, para transformarnos en mejores personas. Y por qué no, para todos aquellos con los que vivimos cada instante como si fuera el último, para aquellos que nos hicieron las personas más felices e infelices por algunos instantes de nuestro paso por este mundo, aquellos amores universitarios que jamás olvidaremos.
Tiempo de reflexión, pero sin duda, tiempo de diversión y de compartir los instantes que agonizan de nuestra vida universitaria, quien sabe, quizás nos quedemos algunos en la Universidad a aportarle algo de todo lo que nos ha dado, quizás no, pero cada instante tiene que ser el mejor, porque ya no tendremos otra oportunidad para demostrarlo.







