Monotonía de un día común, recuerdos profundos y vibrantes conducen al lugar del que se quiere escapar. Algunas noches esa idea seduce al grado que desesperadamente retorna a la reminiscencia de esa figura, que si se atreve a pensar en tocar, quema, de manera más metafísica que real, de una forma tal que se quiere envenenar con la esencia de un ser... ser lejano, ser distante, pero que se quiere más cerca de lo que se puede admitir.
Inmóvil
Hace 8 horas

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